Jean Paul Getty: el excéntrico magnate petrolero que se convirtió en el hombre más rico del mundo
Jean Paul Getty, el magnate petrolero estadounidense, fue reconocido como el hombre más rico del mundo en 1966. Con una fortuna estimada en US$4.000 millones al momento de su muerte, su vida estuvo marcada por su éxito empresarial, su carácter esquivo y su peculiar estilo de vida, que incluía una mansión fortificada en Inglaterra y una colección de arte invaluable.
En julio de 1960, Jean Paul Getty, el magnate petrolero estadounidense, organizó una extravagante fiesta en su mansión de Sutton Place, en Surrey, Inglaterra. Con un costo equivalente a US$400.000 actuales, el evento reunió a más de 2.000 invitados de la alta sociedad, aristócratas y celebridades. La fiesta hizo titulares cuando un fotógrafo fue arrojado a la piscina por ser demasiado insistente. Getty, conocido por su aversión a volar y viajar en transatlántico, residió en esta mansión de estilo Tudor del siglo XVI hasta su muerte en 1976, a los 83 años. En un gesto peculiar, instaló teléfonos públicos de monedas para evitar que sus invitados acumularan altas facturas de llamadas de larga distancia. ## De la fortuna familiar a la riqueza sin precedentes Getty entró en el Libro Guinness de los Récords como el hombre más rico del mundo en 1966. Su primer millón de dólares lo ganó a los 24 años, cuando se descubrió petróleo en un yacimiento de su propiedad en Oklahoma. Para cuando falleció, su fortuna se estimaba en unos US$4.000 millones (equivalentes a US$23.500 millones actuales), y ganaba al día más de lo que una persona promedio ganaba en toda una vida. En una serie de artículos para la revista *Playboy*, Getty compartió su filosofía para alcanzar el éxito: "Levántate temprano, trabaja duro y encuentra petróleo". Sin embargo, al reflexionar sobre su fortuna, Getty no lograba determinar con exactitud qué le había permitido amasar sus miles de millones. "La diferencia entre un empresario de éxito y otro que tal vez no lo tenga, radica en que, para alcanzar un gran éxito, quizá se requieran 37 cualidades distintas; si un hombre posee 35 de ellas, su éxito será más modesto. Pero no sé cuáles podrían ser exactamente esas dos cualidades que faltan", declaró en 1963. A pesar de su reticencia a señalar una clave del éxito, reconoció a su padre como un factor fundamental en su carrera. ## Una vida de lujo y controversias Getty adquirió Sutton Place en 1959 y la convirtió en una fortaleza. La mansión de 72 habitaciones estaba equipada con un sofisticado sistema de seguridad, rejas en puertas y ventanas, y carteles de "Prohibido el paso" por toda la finca de 300 hectáreas. Getty se mostró evasivo sobre qué era exactamente lo que temía, pero mencionó la posibilidad de "chiflados... volando el lugar con dinamita". Su nieto, John Paul Getty III, habló de estos temores en una entrevista de 1974 con la revista *Rolling Stone*, describiendo la mansión como un castillo con perros de ataque, un león mascota llamado Nerón y vallas eléctricas con alambre de púas. Getty también fue conocido por su tacañería. En 1973, su nieto John Paul Getty III fue secuestrado en Italia, y los captores exigieron un rescate de US$16 millones. Getty se negó a pagarlo, argumentando que tenía otros 14 nietos y que pagar el rescate podría ponerlos en riesgo. El nieto permaneció cautivo durante cinco meses, y sus captores le cortaron una oreja antes de que finalmente se pagara un rescate de US$2,8 millones. ## La soledad detrás de la fortuna A pesar de su riqueza y éxito, Getty vivía una vida solitaria. En 1963, declaró que no se había sentido especialmente solo, pero reconoció que las grandes responsabilidades financieras no eran garantía de alegría. "Creo que algunos de los mejores momentos que he vivido no me costaron dinero... estar en la playa, sobre la tabla de surf, esperando a que llegara una gran ola para montarla hasta la orilla, sin gastar ni un centavo. Las olas son gratis. El sol es gratis", dijo. A pesar de su fortuna, Getty se mantuvo alejado de los símbolos tradicionales de riqueza y poder, prefiriendo una vida de reclusión en su mansión fortificada.