La relación de amor de García Lorca con América Latina
Federico García Lorca, el famoso poeta y dramaturgo español, tuvo una intensa relación con América Latina que transformó su vida y obra. Aunque nunca visitó México, su viaje a Cuba en 1930 fue un punto de inflexión en su carrera y le permitió experimentar una libertad personal y artística que nunca había conocido antes.

El poeta Federico García Lorca siempre se sintió atraído por la cultura y la vida de América Latina. Desde su infancia, cuando su padre traía cajas de puros habanos de Cuba, hasta su primer viaje a La Habana en 1930, Lorca se sintió atraído por la música, la literatura y la gente de la región.
## La aventura americana
Aquel viaje a Cuba no fue un capricho pasajero. Fue el inicio de una intensa relación con América Latina que transformaría la vida y obra de Lorca para siempre. Allí dejó de ser una de las voces más prometedoras de la literatura española para convertirse en un fenómeno cultural global.
"En América hubo una entrega y recepción muy entusiasta", le dice a BBC Mundo Andrés Soria Olmedo, profesor emérito de Literatura Española de la Universidad de Granada. Y agrega: "Allí, Federico experimenta exposición a la diversidad, la expansión de su lenguaje y una fuerte libertad personal".
En los años siguientes a su primera aventura americana, Lorca viajó también por Argentina y Uruguay. En Buenos Aires alcanzó el pico de la popularidad: sus obras llenaron teatros durante meses, los periódicos siguieron cada uno de sus movimientos y las ovaciones se escucharon desde todos los rincones de la ciudad.
| Destino | Año | Tipo de viaje | Notas | | --- | --- | --- | --- | | Cuba | 1930 | Conferencias | 7 conferencias en el Teatro Principal de la Comedia | | Argentina | 1933 | Teatro | Obras llenaron teatros durante meses | | Uruguay | 1934 | Teatro | Conferencias convocaron a miles de personas |
## La fama de un torero
Buenos Aires fue la ciudad que lo llevó a la categoría de celebridad. Cuando Lorca desembarcó en la capital argentina, el 13 de octubre de 1933, su fama ya había cruzado el Atlántico.
En el puerto lo esperaba una multitud de diplomáticos, escritores, fotógrafos y periodistas. Días después escribió a sus padres diciendo que estaba "un poco deslumbrado de tanto jaleo y tanta popularidad". Entre los porteños, confesaba, tenía "la fama de un torero".
Durante casi seis meses, Buenos Aires se rindió a García Lorca. Sus obras llenaban teatros, las conferencias convocaban a miles de personas y casi que no había un solo periódico que dejara de mencionar alguno de sus movimientos por la capital argentina.
## "Ya tengo ganas de volver"
A los pocos meses de la llegada del granadino, había en simultáneo cuatro obras suyas presentándose en diferentes salas de la ciudad. "Su éxito en Buenos Aires le dio mucha seguridad y le sirvió para comprobar que su teatro funcionaba", afirma Soria. "También" -señala- "para ganar dinero, una de sus preocupaciones familiares más grandes".
A pesar de estar sumergida en la "década infame" de su primer golpe de Estado, Buenos Aires era una capital intelectual del mundo hispanohablante, así que los márgenes del círculo de Lorca se ensancharon. Fue donde conoció a Pablo Neruda. Con el tiempo, el chileno, seis años más joven, se volvería uno de sus amigos más cercanos.
Pero no todos quedaron cautivados por su magnetismo. Jorge Luis Borges, por ejemplo, le tenía una antipatía particular. "Eran incompatibles, entre otras razones porque ambos necesitaban, en público, ser el número uno, sin que nadie les hiciera sombra", escribe Gibson.
La noche antes de abandonar Argentina, en marzo de 1934, Lorca dijo esto ante los micrófonos de Radio Stentor: "Me voy con gran tristeza, tanta, que ya tengo ganas de volver". Y también: "Yo sé que existe una nostalgia de la Argentina, de la cual no me veré libre y de la cual no quiero librarme, porque será buena y fecunda para mi espíritu".





